Declaración de la Renta 2017: lo que debes saber si eres autónomo

Declaración de la Renta 2017: lo que debes saber si eres autónomo

Declaración de la Renta 2017: lo que debes saber si eres autónomo

Si eres trabajador autónomo y ganas más de 1.000 euros, estás obligado a hacer la Declaración de la Renta 2017. La de de 2017 se puede presentar desde el 4 de abril al 2 de julio de 2018. Si se opta por domiciliar el pago se puede hacer hasta el 27 de junio de 2018.

Aunque no se haya cobrado, se tributa por los ingresos facturados

Hacienda posee información sobre los ingresos de cada autónomo, porque sus pagadores están obligados a informar de las cuantías de las facturas. Pero no queda constancia en ningún registro fiscal de los gastos que le ha representado su actividad. Tampoco consta si estos son o no deducibles.

La cuantía de todo lo ingresado debe quedar constatada en el apartado de Actividades Económicas del impreso oficial de la declaración. Y esto vale tanto para los autónomos que cotizan en el régimen de estimación directa como para los que lo hacen por módulos. Es importante incluir todos los ingresos que han sido facturados en el año 2017, aunque algunas de esas facturas no se hayan cobrado.

Gastos en la Renta 2017 de autónomo

– Sueldos y salarios: incluye las nóminas de los trabajadores, si los hay. Si la actividad lo permite, es aquí donde van las dietas, gastos de viaje o premios.

– Consumos de explotación: gastos básicos, desde folios hasta ladrillos, dependiendo de la actividad. En algunos casos puede incluirse el gasto por combustible.

– Seguridad Social: este apartado incluye las cotizaciones a la Seguridad Social, tanto de los trabajadores como las del propio autónomo.

– Servicios de profesionales independientes: asesoría fiscal, pago de abogados, contrato de auditores y servicios similares.

– Otros gastos de personal: dedicado a indemnizaciones o aportaciones a planes de pensiones de empresa.

– Arrendamientos y cánones: gastos por alquiler de local, contratos de leasing y otros contratos relacionados con la actividad profesional.

– Reparaciones y conservación: sólo permite los gastos para reparar deterioros de bienes. Los gastos  de reposición de bienes o de inversiones en ampliaciones del lugar de trabajo van en la casilla de amortizaciones.

– Otros servicios exteriores: destinado a I+D, primas de seguros, servicios bancarios, publicidad, agua, telefonía y gastos de oficina. Todo está sujeto la actividad que se ejerza.

– Tributos fiscalmente deducibles: es el caso del IBI o el Impuesto de Actividades Económicas. Si el autónomo trabaja en su propia casa, sólo puede incluir una parte proporcional.

– Gastos financieros: intereses de préstamos y créditos, recargos por aplazamiento de pago de deudas o intereses de demora de aplazamientos de los pagos a Hacienda.

– Provisiones deducibles y gastos de difícil justificación: para los autónomos bajo el régimen de estimación directa simplificada se aplicará automáticamente un 5% del rendimiento neto.

– Amortizaciones: es el apartado más complicado. Las inversiones no pueden incluirse en una sola declaración. Cada año hay que incluir una cuantía que queda estimada en unas tablas de amortización que publica la Agencia Tributaria. Según el tipo de inversión, marcan lo que se puede incluir cada año. Resulta complicado saber qué incluir en cada caso y en cada año. Lo mejor es recurrir a la ayuda de un profesional.

Ahora que ya lo sabes todo, puedes dirigirte a la web de Hacienda para obtener tu borrador de la Renta 2017.

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